Desde que las cronomudanzas son posibles he fijado mi residencia a las 10 en punto de la noche del 21 de junio. Disfruto de un maravilloso atardecer permanente, con las farolas recién encendidas como enormes luciérnagas contra un impresionante cielo de color malva. Es un minuto muy caro y me obliga a mantener unos altos ingresos. Lamentaría que la crisis me forzara a mudarme a las dos del mediodía del 15 de julio, por poner un ejemplo de momento desagradable pero mucho más asequible. Creo que antes me iría a las tres de la mañana de cualquier noche de diciembre o enero. Con el éxodo masivo de gente de la noche al día, se necesitan trabajadores para mantener los servicios mínimos. Pagan un plus por frío, nocturnidad y aburrimiento.
wooow impresionante como siempre; Hoy día nos afanamos en preservar esos buenos momentos vía fotografías, souvenirs, recuerdos en general (si, tengo una novia que atesora boletos de nuestra primera cita en el cine y esas cosas), ¿porqué no preservarlos realmente? Lo mejor del caso es que tenemos la arbitrariedad de “nuestros” buenos momentos; si elegimos esta vía, no nos meteremos en el juego inmobiliario de los minutos populares tan caros; particularmente preservaría las 6:45 pm del 27 de octubre de 2006 (aunque me reservaré los motivos, no sea que algún administrador de cronomudanzas este pendiente y mis razones incrementen la plusvalía de MI minuto)
saludos
jaja, hugo, la cosa iba de mudarse a tu minuto predilecto del día o de la noche; lo de instalarte en tu minuto predilecto de tu vida es una vuelta de tuerca refinada e, imagino, que prohibitiva, además de una idea interesante para el próximo post.
¿Cualquier tiempo pasado fué mejor?